EL CALENTAMIENTO
El calentamiento supone una parte muy importante a la hora de practicar cualquier deporte, y por supuesto en el caso del karate no es menor.
El calentamiento es fundamental antes de realizar los ejercicios de flexibilidad, que tratamos en nuestro apartado correspondiente y que nos han sido solicitados en varias ocasiones, por esta razón dedicamos también este apartado, para que nuestros lectores tengan una ligera orientación de como es un calentamiento en karate.
El calentamiento es el primer trabajo que realizamos al entrar al dojo despues del mokuso. Su duración no debería ser inferior a 5 ó 10 minutos y su intensidad dependerá del entrenamiento que vayamos a realizar, cuanto más intenso sea el ejercicio que queremos desarrollar, más intenso debe ser nuestro calentamiento. Igualmente tendremos que observar otros factores, como la temperatura de la sala o el lugar de entrenamiento, que no debería estar por debajo de los 18 º C y que en caso de ser inferior supondría un nivel de intensidad mayor de nuestro calentamiento. La edad del karateka es otro factor, ya que según pasan los años al cuerpo le cuesta más activarse. Si entrenamos por las mañanas tendremos también que cuidar más nuestro calentamiento que si lo hacemos por la tarde.
Nuestro sensei en ocasiones lo que hace es un calentamiento consistente en un kihon suave, es decir, en una serie de ejercicios de entrenamiento de menor intensidad que los que vamos a realizar posteriormente en la clase, donde revisamos algo de técnica al mismo tiempo que calentamos.
Las funciones de nuestro trabajo de calentamiento son varias. La primera función es la de conseguir una movilidad y flexibilidad mayor en nuestras articulaciones. El músculo aumenta su capacidad para contraerse y relajarse gracias a que el calentamiento dismunuye su viscosidad, de esta forma obtenemos más rapidez y eficacia en nuestros movimientos. La temperatura corporal sube, aumenta nuestro ritmo cardíaco y el flujo sanguíneo, los músculos tienen una mayor oxigenación y por tanto también menor tensión. Los reflejos mejoran considerablemente y al tener mayores impulsos la actividad también aumenta.
Pero además nuestro organismo se beneficia de una segunda función principal del calentamiento que afecta a nuestra psicología aparte de a nuestro físico, consistente en que con el aumento de pulsaciones y oxigenación nuestro estado de alerta y la capacidad de concentración también mejora y somos capaces de afrontar nuestro entrenamiento con mayor disposición, no es lo mismo hacer un duro ejercicio de golpe que llegar a el tras una preparación gradual.
Ejercicios de calentamiento